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jueves, 15 de noviembre de 2012

El padre Ramiro, crónica desde Honduras

Muchos conocéis al padre Ramiro o como a él le gusta que le llamen, el cura obrero, cuando estuvo en Burgos para dar una charla sobre Haití en el verano del 2010, y que tuve la suerte de conocer en mi primer viaje a Haiti, cuando era uno de los responsables de la ONG Fe y Alegria. Sigo en contacto con ésta gran persona, y me ha permitido publicar en mi blog éstas reflexiones de su actual misión en Honduras, que paso a compartir con vosotros, ya que me han parecido de gran interés:
""Pienso que es una opinión bastante personal, pero tal vez ayude a otras personas a ver mejor el trabajo que intentamos realizar en una sociedad tan pobre y violenta a la vez. Sin embargo es un país bellísimo y con gentes con una gran capaciad de acogida y afecto. La verdad es que empiezo a caminar poco a poco a través de una situación totalmente distinta a la que viví hace poco más de dos meses cuando llegué de Barcelona e incluso a la que viví durante cuatro años en Haití: desde la sencillez de las comidas y los medios escasos de que dispongo hasta la atención espiritual a diversas comunidades campesinas, o mejor, semiurbanas que muestran una calidad humana muy notable, tanto en hombres como especialmente en mujeres, todos muy entregados a su tarea con la parroquia y a su crecimiento personal. Me impresiona oir testimonios de mujeres parteras que en la casi absoluta ausencia de médicos, atienden a docenas de nacimientos que podrían suponer la muerte de la madre o de la criatura si no existiera esta atención que imagino debe ser bastante elemental. En Haití, como no se daba ésta posibilidad, muere un tanto por ciento muy elevado de madres primerizas que tienen mal colocado el feto. Es cierto que mi actuación queda muy ceñida a éste trabajo pastoral como lo solemos llamar aquí y dispongo de un tiempo libre, sobretodo por las mañanas, dificil de cubrir con otras actividades. En este caso me digo a mi mismo que he venido como jubilado y no debo pretender ir mucho más allá. Creo que la presencia afectuosa entre la gente ya viene a ser un gesto que agradecen sinceramente. Esta novedad me está llevando a una reflexión mayor sobre la violencia. Honduras es el país más violento de América Latina y uno de los primeros del resto del mundo, con un promedio de 14 muertes violentas diarias y con más de 7000 muertos el año pasado. Y también me obliga a una postura espiritual más intensa para no caer en un simple activismo o denuncia de los hechos, cuando hay que atender otros factores humanos y espirituales si quiero ir al fondo del problema. Por ahora casi no tengo otro instrumento que las misas que celebro a última hora de la tarde cada día de la semana en las pequeñas comunidades de alrededor de nuestra parroquia de Tocoa, al norte del país, y en ellas busco dar un mensaje que sea verdaderamente transformador tanto para mí como para las personas que me escuchan con la mirada fija. Como ves, todo resulta bastante distinto a mis actividades habituales, lo cual me obliga a cambiar mis esquemas de reflexión, mis formas de relación, mi uso del tiempo,... Todo tiene su encanto y espero salir animoso de este nuevo "bautismo" de religiosidad popular, seguramente muy parecida a la que existe en República Dominicana.""

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